Esta pieza nace el la séptima puerta de ascenso en el Camino de Venus.
Para quien hacemos este camino de forma consciente (Lleva haciéndose desde las civilizaciones más antiguas, usando a Inanna la diosa sumeria y su descenso al inframundo y posterior ascenso al Gran Arriba como guía de cada 18 meses de viaje) el lunes 15 de septiembre llegamos a un espacio dónde la antesala a los 18 meses siguientes está llegando.
Venus pasará de nuevo a ser la estrella del amaneces al encontrarse con su amado Sol y volver a iniciar camino de descenso.
Nos esperan tiempos dónde la Reina del Cielo nos invitará a navegar a lo oculto, a mover las aguas internas con informaciones que quieren salir a luz para ser vistas e integradas.
Que nuestro Poder como seres humanos se encarne con profunda Conciencia y corazón.
Por mi parte homenajeo de nuevo a la Reina del Cielo esta vez con una mirada profunda y con parte del fuego de la tierra (Obsidiana y Lava) dando su poder a esta pieza.
Obsidiana dorada/plateada:
Es una piedra ultra potente, aunque en su variación dorada o plateada es más delicada y suave en su acción. Es una piedra altamente protectora que actúa como escudo frente a influencias energéticas negativas. Tiene un gran poder extrayendo la sombra de las profundidades para trabajar con ella de forma consciente. Por lo tanto la obsidiana nos ayuda a seguir el propósito del alma, a transformarnos y a evolucionar.
Ónix negro:
Es una piedra que proporciona fuerza, poder y éxito personal. Es excelente para centrar y alinearnos con una potencia superior, estimulando la sensibilidad y la apertura a la intuición y la voz de nuestro corazón, ayudándonos a convertirnos en maestros de nuestro propio futuro.
Piedra de Lava:
La piedra lava es formada por el magma que brotó de un volcán. Debido a la fuerte conexión con la tierra es una piedra de fuerza y coraje, que otorga estabilidad a lo largo de los cambios en la vida. Las piedras de lava actúan como un difusor natural para aceites esenciales, solo 1-2 gotas de aceite en las cuentas de lava.
Apatita:
Piedra divina cuando queremos hacer un trabajo interno para la extracción de nuestra personalidad y nuestra voz. Induce apertura, desenvoltura social, reduce la desconexión y la alienación y favorece la extroversión. Tiene la propiedad de inspirar, aclara la confusión y nos ayuda a acceder a la información que debe ser usada para el bien personal o colectivo. Favorece una actitud de servicio.
Labradorita:
La labradorita es considerada una piedra portadora de luz, transformación y magia. Se dice que limpia, equilibra y protege el aura y ayuda a proporcionar claridad e información sobre su destino, además de atraer el éxito. Se usa para recordar sueños y encontrar formas de usar los sueños en la vida diaria. Se dice que la labradorita aumenta la intuición, la visión, el desarrollo psíquico, la sabiduría esotérica, ayuda con problemas subconscientes y proporciona iluminación mental expandiendo la consciencia. Fortalece la fe en el yo y la confianza en el universo.
Aguamarina:
Es una piedra muy conectada con el elemento agua. Muy afín a las personas sensibles a las que aporta coraje, responsabilidad y disciplina. Alivia el miedo. Muy útil para calmar la marea emocional y aclarar lo que parece confuso. Ayuda a cerrar procesos. Agudiza la intuición, la conciencia y la espiritualidad y anima a colocar nuestros talentos al servicio de la humanidad.
top of page

171,00 €Precio
bottom of page

